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ENSENAR A LOS NINOS A ALIMENTARSE BIEN

Publicado el 08/02/2019

La alimentación infantil siempre ha sido un área importante y muy linda de la nutrición, porque el propósito de enseñar buenos hábitos alimenticios desde los primeros años de vida, requiere tener una habilidad especial de transmitir en el lenguaje de los pequeños, la importancia de alimentarse correctamente desde su corta edad, por esa razón es un tema que me es fascinante.

Para mí, tener la oportunidad de transmitir esa relación que existe entre disfrutar la comida y alimentarse bien, es un verdadero reto diario, tanto con los pequeños como con las personas adultas.

También para los padres es un desafío, porque, ¿cómo pueden lograr que sus niños logren comer saludable y que al mismo tiempo sientan que están disfrutando de la comida? Mi sugerencia como nutricionista es que deben aprovechar la curiosidad de los niños menores de 7 años y volverla una herramienta para despertar su interés por la alimentación y juntos por medio de preguntas involucrarlo y enseñarle por medio de un entorno saludable.

¿Qué podemos dar de tomar a los niños?

Hoy en día pareciera que por ser niños pueden/deben tomar más azúcar que los adultos, y esto sucede porque asociamos alegría-azúcar, para tener más energía o para que estén más contentos.

Está claro que a corta edad (menores de 6 años) no van a desarrollar diabetes tipo II o ser hipertensos, pero, no se debe incurrir en el error que desde esa corta edad se le enseñe que a diario debe tomar jugos de caja, leche entera con chocolate, yogurts con azúcar, refrescos con azúcar, porque de esa forma los estamos predisponiendo a futuras enfermedades que les impedirán disfrutar de la comida cuando sean adultos.

Entonces tanto los niños como adultos debemos tomar AGUA A DIARIO. (pueden usar la creatividad y preguntar ¿Con qué riegan nuestros papás y mamás las plantas a diario?)

¿Cómo podemos saborear la comida?

Desde luego, ¡es con la lengua!.. ¿Qué tiene que pasar para que la lengua saboree bien? Primero que tenga el tiempo suficiente para hacerlo, es decir, comer despacio masticando bien y segundo pensar en lo que se come. Parece una obviedad pero muchas veces como padres se intenta hacer las cosas de prisa para que dé tiempo hacer todo con los niños y de esta forma, se crea casi de forma automática la alimentación y no les ayuda a saborear la comida.

Hacer ciertos ejercicios con los niños, ejemplo, dar un gajo de mandarina o pasas, y pedirle que lo detenga en su boca e imagine ¿Es blandita o crujiente? ¿Está fría o templada? ¿Seca o jugosa? Con estas preguntas damos tiempo a comer y tomar consciencia sobre saborear la comida y al mismo tiempo se vuelve más divertido.

¿Qué debemos comer antes de ir a dormir?

Primero, preguntarle al niño, ¿tienes hambre antes de dormir? Si la respuestas es sí, preguntar ¿Cuánta hambre tienes? ¿De qué sabor tienes ganas? Pues debemos pensar que es una comida principal del día y por lo mismo no debe ser cualquier comida, nuestro cuerpo necesita un alimento nutritivo y bajo en azúcar.

Depende del hambre y sabor, algunas ideas pueden ser:

-Sopa de verduras con trocitos de pollo o queso
-Granos enteros cocidos con verduras
-Ensalada con atún y vinagreta.
-Yogurt natural con semillas y trocitos de fruta

¿Cómo podemos comer jugando?

Me gusta mucho esta pregunta porque creo que es la clave para que los niños participen de su alimentación. Para eso, usar cartas de comida, platos con figuras o un plato de colores donde escribe cada grupo de alimentos de forma equilibrada (MyPlate).

No existe la forma perfecta de enseñar a comer, pero sí dar el ejemplo en casa es un factor que afirma que el niño en el futuro podrá tener una mejor alimentación y calidad de vida, sobre todo si lo enseñamos antes de los 6 años de vida.

 

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